Sol, Piel y Bronceado: una relación de cuidado

por Farm. Silvia Esper (Córdoba - Argentina)

A principios del siglo XX los baños de sol eran un tratamiento médico aplicable a muchas enfermedades debido a sus beneficios sobre la circulación y la producción de vitamina D, pero con el tiempo el bronceado se puso de moda y la exposición al sol dejó de tener control médico, lo que sumado a los cambios en la capa de ozono convirtieron aquella práctica saludable en una actividad riesgosa para la salud.


Los peligros del sol


La capa de ozono filtra los rayos de sol. Una parte de los rayos solares que nos llegan es la luz visible, que no es dañina, pero hay otras radiaciones solares que son invisibles: las infrarrojas (IR) y las ultravioleta (UVA y UVB).
Los rayos IR no tienen poder de penetración, no hacen daños profundos, sólo causan un enrojecimiento de la piel, pero aceleran los efectos de los rayos UV que sí son nocivos porque por su poder de penetración ocasionan alteraciones del ADN, pigmentación, envejecimiento prematuro, quemaduras, reacciones de toxicidad, sensibilización, alergia, trastornos oculares, debilitamiento del Sistema Inmune y cáncer de piel.


El bronceado


Muchas personas procuran broncearse para lucir un “buen color”, sin embargo, hacerlo sin tomar las debidas precauciones puede acarrear serios problemas para la salud.

Tanto los rayos solares como las lámparas de rayos ultravioletas, camas solares y otros artefactos utilizados para broncearse pueden ser peligrosos.
El bronceado es en realidad un mecanismo de defensa natural, una manifestación de que hay una agresión y el organismo se está protegiendo.


Después de 5-10 minutos de exposición al sol comienza el proceso de protección: aumenta el grosor de la capa más superficial de la piel, se activa un pigmento incoloro llamado melanina encargado de protegernos de los efectos nocivos de los rayos UV, la melanina al activarse se colorea, se distribuye para formar una capa protectora y también se produce más melanina de reserva.
El nivel de protección contra los rayos UV depende de la cantidad de melanina presente en la piel y de la edad, por eso las pieles claras y los niños, sobre todo los bebés, están más expuestos a quemaduras y daños por el sol.

Productos relacionados

Bronceadores sin sol: contienen pigmentos para dar el tono deseado sin exponerse al sol. Algunos se quitan con agua y jabón, otros duran varios días. No protegen contra el sol, no poseen filtros solares ni pantallas, pueden dejar vetas si no se aplican en forma pareja. Son de elección para personas que quieren estar bronceadas y no pueden o no quieren exponerse al sol, como las embarazadas.

Bronceadores con sol: contienen aceleradores de la pigmentación natural que se activan por los rayos UV. Algunos tienen filtro solar para aumentar la protección. Pueden llegar a provocar manchas oscuras, dermatitis, fototoxicidad, daños en la piel a largo plazo, cáncer de piel y alteraciones en la sangre.

• Pastillas bronceadoras: promocionadas como aceleradoras del bronceado, no están aprobadas por los organismos oficiales que autorizan los medicamentos porque no se comprobó su eficacia y presentan efectos secundarios como calambres, náuseas, diarrea, comezón, ronchas, problemas en la vista y manchas amarillas en los ojos.

Productos post-solares: hidratan, calman y regeneran los tejidos después de la exposición al sol.

Protectores solares: son los más recomendados, indispensables para una adecuada protección. Absorben (filtros solares) o bloquean (pantallas solares) los rayos UV, permitiendo estar más tiempo al sol. El nivel de protección lo da el Factor de Protección Solar, FPS o SPF en inglés, a mayor FPS mayor protección.
En Argentina se recomienda como mínimo FPS 15 o más, porque la capa de ozono es más delgada acercándose a los polos y necesitamos mayor protección. En pieles claras, sensibles, bebés y niños se debe usar FPS 30 o más.

Tener en cuenta:

- Deben colocarse 30 minutos antes de exponerse al sol.
- No olvidar partes sensibles: calva, orejas, cuello, nariz, empeine de pies, manos y labios.
- Usar protector también en días nublados.
- Reaplicar, aún si es un protector resistente al agua, luego de: nadar, practicar deportes acuáticos, sudar en exceso, secarse con toalla o si transcurrieron 2 horas desde la última aplicación aunque no haya hecho nada de lo mencionado.


Prevención

• Evitar exponerse entre las 10 y 16 hs. aunque esté nublado, porque los rayos nocivos atraviesan las nubes.

• Protegerse de la acción de los rayos de sol con sombreros, anteojos oscuros cuyas lentes bloqueen un 99-100% de los rayos solares y ropas livianas que cubran la mayor superficie posible del cuerpo.

• Las embarazadas no deben tomar sol, la piel es más sensible, propensa a quemarse y deshidratarse, pero además los rayos UV desintegran el ácido fólico necesario para el desarrollo del cerebro y de la médula, afectando el desarrollo normal del bebé.

• Las personas que consumen medicamentos habitualmente deben consultar a su médico ya que muchos fármacos pueden provocar reacciones al sol. (listado de medicamentos fotosensibilizantes al final del artículo)

• Los bebés menores de 6 meses no deben exponerse al sol y el protector solar debe ser indicado por el pediatra de acuerdo a su tipo de piel y otras consideraciones que debe evaluar.


Señales de cáncer de piel

Examine su piel regularmente. Observe cambios en el tamaño, forma, color o volumen de lunares, verrugas, manchas en la piel o marcas de nacimiento. Si nota algún cambio o tiene partes doloridas que no sanan, consulte a su médico lo antes posible.


• Observe alrededor de su nuca y su cuero cabelludo con la ayuda de un espejo.

• Examine su cuerpo en el espejo tanto de frente como de espalda y a ambos lados.

• Doble sus codos y observe debajo de sus brazos.

• Mire la parte posterior de sus piernas y sus pies.


Cuándo acudir al médico ante una quemadura solar

• Si hay fiebre, mareos, debilidad.
• Si se produjeron en zonas críticas: manos, pies, cabeza, cuello, ojos, perineo, o en una región muy extensa.
• Si es menor de 14 años o mayor de 60.
• Si tiene una enfermedad crónica.
• Si está embarazada o dando el pecho.
• Si consume medicamentos que pueden ser fotosensibilizantes:


  • antibióticos
  • antimicóticos
  • diuréticos
  • anticonceptivos
  • antidepresivos
  • antipsicóticos
  • tratamientos para manchas de la piel y para el vitiligo.

Fuentes:

ANMAT - Consejos para cuidarse del sol en verano

FDA – Bronceadores, filtro solar y bronceado

NacerSano.org - Sol y Embarazo


Importante!!!

El objetivo de Foro Farmacéutico es orientar acerca de las dudas que pudieran surgir relacionadas con medicamentos y tratamientos indicados por un médico.

No se responderán consultas solicitando diagnósticos ni tratamientos por no ser ésa la función del Farmacéutico sino del Médico.



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